Web Oficial de uno de los dramaturgos mexicnos más singulares de nuestro tiempo
Tomás Urtusástegui anuncia la escena del futuro; propone un nuevo catalizador del colectivo teatral cuando pide se suba a una parte del público al auto de uno de los actores, estacionado afuera del teatro y se los lleve a comprar refrescos o exige que el espectador le limpie los genitales a un actor o le ayude a rezar un rosario o a lavar trastes a la protagonista.
Es como si Urtusástegui quisiera comenzar con una nueva vida o una nueva muerte del teatro mexicano.
Espera una nueva revelación del espectador; una nueva tensión trágica en este tipo de propuesta significa en su conjunto una introspección clara de quien observa sobre el propio trabajo creativo de quien ejecuta la acción.
Y es que los dramaturgos son muy calculadores.


Edgar Ceballos, Nota de la edición del libro "Urtusástegui."